En Panamá, más de un millón de personas aún enfrentan barreras para acceder a productos y servicios financieros. Frente a este escenario, Andrés Farrugia, gerente general de Caja de Ahorros, ha liderado una transformación basada en un principio claro: la banca pública debe ser una herramienta de equidad.
«Incluir financieramente no es prestar dinero. Es dar acceso a derechos y oportunidades económicas.» — Andrés Farrugia
Su gestión ha convertido la inclusión financiera en una política institucional transversal, que abarca desde la transformación digital hasta la apertura de sucursales en zonas rurales, pasando por programas de educación económica para miles de ciudadanos.
El acceso como derecho, no como privilegio
Durante décadas, la banca tradicional en Panamá ha concentrado su presencia en áreas urbanas y clientes con ingresos estables. Esto ha dejado fuera del sistema a trabajadores informales, emprendedores, jóvenes y comunidades indígenas.
Bajo la dirección de Farrugia, Caja de Ahorros ha roto esa lógica excluyente, apostando por una estrategia que combina tecnología, cercanía territorial y productos inclusivos.

Esta visión ha sido reconocida tanto a nivel nacional como internacional, posicionando a la entidad como uno de los referentes en inclusión bancaria en Centroamérica.
Productos diseñados para transformar vidas
Uno de los ejes del modelo de inclusión es el crédito hipotecario social, que ha facilitado el acceso a una vivienda digna para miles de familias panameñas. Caja de Ahorros se ha convertido así en el principal aliado de los sectores populares en su camino hacia la propiedad.
«Una casa no es solo un techo, es estabilidad emocional y económica para toda una familia.» — Andrés Farrugia
Otros productos clave han sido las cuentas de ahorro con requisitos mínimos, accesibles incluso para jóvenes y personas sin historial bancario. Estas iniciativas permiten que más ciudadanos ingresen al sistema financiero formal, abriendo la puerta a nuevas oportunidades.
Tecnología para llegar más lejos
La inclusión también se ha digitalizado. A través de la plataforma A.N.D.R.E.A., lanzada en 2020, el banco ha logrado que miles de personas realicen trámites, consultas y solicitudes sin tener que desplazarse, lo que ha sido vital en zonas de difícil acceso o con poca infraestructura bancaria.
Este asistente virtual está disponible 24/7 en WhatsApp y Facebook Messenger, y ha reducido notablemente los tiempos de espera y la necesidad de acudir a oficinas físicas.

Además, Caja de Ahorros ha integrado alianzas con Yappy y Kuara, facilitando transferencias, pagos y acceso a servicios mediante plataformas intuitivas y seguras.
Educación financiera como motor de inclusión
No basta con brindar acceso: es necesario formar ciudadanos financieramente empoderados. Por eso, la entidad ha desarrollado programas comunitarios de educación financiera, con énfasis en jóvenes, mujeres emprendedoras y trabajadores informales.
Estas iniciativas han alcanzado a miles de personas en todo el país, permitiéndoles tomar decisiones informadas sobre ahorro, endeudamiento, inversión y planificación económica.
«Queremos que la gente no solo tenga una cuenta. Queremos que entienda cómo usarla para su bienestar.»— Andrés Farrugia
Infraestructura inclusiva: 60 puntos en todo el país
La presencia de Caja de Ahorros en 60 sucursales distribuidas por el territorio nacional no es una casualidad. Es parte de una estrategia clara para garantizar cobertura territorial y cerrar brechas geográficas.
Además, el banco ha reforzado su presencia digital con plataformas que permiten realizar operaciones sin importar la ubicación del cliente.
Esto convierte a Caja de Ahorros en una de las pocas entidades con verdadero alcance nacional, tanto en el espacio físico como virtual.
Premios que validan el modelo
El enfoque de inclusión financiera ha sido reconocido con el Premio Platino Fintech Americas (2020) y el Premio Gold a la innovación social, consolidando el prestigio institucional de Caja de Ahorros como banco público de referencia en América Latina.
Estas distinciones validan una gestión que no se mide solo en utilidades, sino también en impacto social tangible.
Conclusión
El modelo de inclusión financiera impulsado por Andrés Farrugia demuestra que la banca pública no debe adaptarse al cliente ideal, sino adaptarse a la realidad del país.
Desde créditos accesibles hasta tecnología con rostro humano, pasando por educación financiera y cobertura territorial, la Caja de Ahorros ha transformado el acceso financiero en Panamá.Hoy, más que nunca, la inclusión financiera no es un eslogan: es una política de Estado ejecutada con visión, compromiso y resultados.