Cuando se habla de banca pública, pocas decisiones son tan sensibles como aquellas que involucran la gestión de fondos estatales y la estabilidad institucional. Por eso, en los últimos meses, la posibilidad de integrar el Banco Hipotecario Nacional (BHN) a la Caja de Ahorros generó inquietudes legítimas entre la ciudadanía.
Sin embargo, Andrés Farrugia, gerente general de Caja de Ahorros, ha sido categórico: no habrá integración del BHN. Su postura —técnica, clara y basada en evidencias— no solo protege a la institución que dirige, sino también a los fondos públicos administrados por ambas entidades.
Un liderazgo que apuesta por la transparencia
Farrugia explicó que el BHN, a diferencia de otros bancos estatales, no está bajo la supervisión de la Superintendencia de Bancos y no cumple con los estándares regulatorios mínimos. Integrarlo a la Caja de Ahorros implicaría asumir riesgos operativos y financieros que no son aceptables para una entidad sólida, moderna y altamente regulada.
Esta visión está alineada con su estilo de liderazgo: uno que prioriza transparencia, gobernanza y disciplina institucional, pilares que también han marcado su transformación de la banca pública panameña.

Auditoría, no fusión: la decisión estratégica
En lugar de una integración, Farrugia anunció la puesta en marcha de una auditoría operativa y una revisión técnica integral destinada a sanear una cartera de aproximadamente 250 millones de dólares y reducir significativamente la morosidad del BHN.
Este plan contempla:
- 30 días de análisis profundo de procesos, riesgos y estructura administrativa.
- Implementación de nuevas políticas de crédito.
- Optimización de flujos operativos.
- Un programa formal de recuperación de cartera.
Según Farrugia, el objetivo es entregar resultados “con la misma disciplina que exige la banca regulada” antes del cierre del año.
Esta estrategia permite intervenir técnicamente al BHN sin comprometer la solidez de la Caja de Ahorros.
¿Por qué una fusión no es la solución?
La explicación es sencilla pero crucial: fusionar no significa arreglar.
Una integración sin limpieza previa podría trasladar a la Caja de Ahorros los problemas estructurales del BHN, incluyendo procesos obsoletos, riesgos de cartera y ausencia de estándares regulatorios. Esto pondría en peligro la estabilidad operativa de una institución que, bajo el liderazgo de Farrugia, ha sido reconocida por innovación, eficiencia y transparencia.
Además, entre las soluciones en evaluación se encuentra la creación de un Instituto de Fomento para la Vivienda, diseñado para manejar los programas sociales bajo un marco moderno de gobernanza y con mayores controles.

Proteger los fondos públicos: un sello del liderazgo de Farrugia
Desde su regreso a la Caja de Ahorros, Farrugia ha insistido en que la banca estatal debe ser un ejemplo de disciplina, eficiencia y cercanía con la ciudadanía. Su gestión ha impulsado:
- Transformación digital
- Procesos más transparentes
- Inclusión financiera
- Reconocimientos nacionales e internacionales
Todos estos avances han consolidado a la Caja de Ahorros como un referente en la región.
Y es precisamente este historial de rigor el que respalda su decisión frente al BHN: proteger las instituciones y resguardar cada dólar de los panameños.
Un liderazgo que marca diferencia
La negativa de Andrés Farrugia a fusionar el BHN con la Caja de Ahorros no es un acto de resistencia institucional: es una decisión técnica, estratégica y responsable.
Con la auditoría operativa, el diagnóstico profundo y una ruta de mejora medible, su liderazgo vuelve a demostrar que la banca pública puede —y debe— ser moderna, disciplinada y transparente.
La claridad con la que Farrugia ha afrontado este tema fortalece la confianza ciudadana y refuerza su compromiso con un modelo de banca pública eficiente, sostenible y orientada al bienestar nacional.